Los suplentes del FC Barcelona no pudieron ante Huesca

Empate y gracias. No mereció más el Barcelona en Huesca ni tampoco se le esperó menos. Sumó su cuarto partido de la temporada sin marcar en un juego muy discreto que se cerró sin goles porque ni el colista puso en problemas a Ter Stegen ni el líder acertó ante Santamaría, que salvó un remate envenenado de Dembélé, otro de Murillo y vio cómo el poste evitaba el gol de Malcom.

Poco Barça, sin Messi… Y sin Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Busquets, Arthur, Suárez, Alba, Semedo. Repleto de secundarios, con debutantes, con el once más joven de toda la temporada y que fue de más a menos. Y a mucho menos incluso, con un final decepcionante que no ayudó precisamente a quienes quisieran reivindicarse ante el entrenador y la opinión pública.

Siendo como era el Barça un equipo totalmente experimental, con solo Ter Stegen repitiendo del once que inició el último miércoles en Old Trafford. Y que junto a Dembélé (y quizá Arturo Vidal) se aventura de partida en el partido de vuelta de Champions frente al Manchester United, se entendió el cierto descontrol futbolístico que mostró en varias ocasiones, con un centro del campo tan desconocido como descosido, sobrado de calidad y falto de combinación.

Le pesó esa circunstancia a un líder al que retocó incluso en el dibujo Valverde, formando con tres centrales y dos carrileros, debutando en la Liga Wagué, Todibo y Riqui Puig, volviendo al plano Boateng y Murillo (también debutante en Liga como azulgrana) y dándole galones a Aleñá en ese centro del campo con marcado acento de cantera junto a Puig.

No combinaba con comodidad el Barça y resistió con solvencia durante toda la primera mitad el Huesca, que apenas sufrió en un pase, magnífico, filtrado de Riqui a Dembélé, cuyo remate cruzado, raso, desvió lo justo Santamaría para evitar el gol. Un cabezazo a la salida del corner de Murillo y un remate a las nubes de Boateng fue la única pólvora del Barça durante una primera mitad insípida y falta de ritmo.

Con todo, destacó tanto la capacidad de Wagué, tanto en fase ofensiva como en recuperar la posición en defensa, y el crédito de Todibo en la colocación, que evitó en buena parte que el Huesca hiciera pasar por problemas a Ter Stegen.

CAMBIO

Apareció con mayor intensidad el líder tras el descanso, imprimiendo más el juego al espacio, aprovechando la velocidad de Dembélé, combinando al primer toque y buscando la portería rival con mayor velocidad. Cambió la imagen del partido con un Barça más dominante y decidido, no excesivamente brillante pero sí mandón.

Así tuvo su mejor ocasión a los 56 minutos, en un balón que le llegó a Malcom en la banda izquierda del ataque y que terminó con su sorprendente disparo, cuando se esperaba el centro, que se estrelló en el palo de Santamaría. Más retrasado y confiando en la contra el Huesca, el juego se fue convirtiendo en un monólogo al que le dio un toque Valverde con los cambios.

Poco después de la hora del partido sacó del campo a Riqui y Dembélé, probado con acierto para el partido de Champions, para dar entrada a Alba y Coutinho. Si pretendía con ello Valverde darle otro ritmo al juego, lo que siguió fue decepcionante puesto que su equipo, sin Dembélé, perdió velocidad y se diluyó de manera decepcionante.

Ni la entrada de Arthur en la recta final le dio bríos al Barça, que pareció jugar sin delantero a la vista de la invisibilidad de Boateng y que redondeó una tarde decepcionante, sin más, para sumar un punto muy discreto en su caminar tranquilo hacia el título de Liga.

Fuente: ESPN FC

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